
Lanzarote es una novela breve pero intensa.
M. Houellebecq despliega en poco más de 100 páginas una atmósfera como pocos autores te envuelve. Lanzarote le sirve como escenario de obsesiones, frustraciones y excesos. Narrado en primera persona, recorres los sabores y sinsabores tal vez del propio escritor. Con él visitamos una isla desierta con paisajes de otro planeta, pero llena de turistas ingleses, que al propio portagonista le traen por saco. Recorremos además sus aventuras sexuales con dos chicas alemanas sobre la playa blancuzca y un pobre policia belga gordinflón. Insinuaciones, miradas, y sectas. Es cuando aparecen los azraelinos que buscan construir en la isla un centro de acogida parala la llegada de los seres que nos crearon, los azraelianos.
En conclusión, un pequeño parentesis en la vida de un parisino con ansias de escapar de un mundo obscuro, contaminado y sin sentido. Recomendable para una tarde de verano.
